domingo, 10 de mayo de 2015

MUSEO FRAY ANTONIO RODRÍGUEZ – GUÁPULO

MUSEO FRAY ANTONIO RODRÍGUEZ – GUÁPULO





UBICACIÓN
Guápulo está ubicado al noreste de la ciudad de Quito, a 2.690 metros  sobre el nivel del mar, en un valle templado y de ambiente seco en uno de los declives que forma la llanura de Iñaquito (antiguamente llamada Añaquito) hacia el río Machángara.

DATOS DEL MUSEO
Costos
$ 1.50 adultos
$ 1 estudiantes
$ 0.50 niños
Teléfonos: (02) 2565652 / 2541858
Días de atención: Lunes a Viernes
Horario: 09h00-12h00, 14h00-18h00

INFORMACIÓN
RESEÑA HISTÓRICA
Según la opinión del historiador González Suárez, los antiguos pobladores de estas tierras posiblemente fueron de origen Chibcha, debido a que en uno de los valles que comprende el pueblo de Guápulo se hallaron objetos de barro y cerámica que pertenecen a esta etnia.


Etimológicamente el nombre de GUÁPULO, es de origen chibcha compuesta por las palabras GUA, que en castellano significa GRANDE y PULO que significa PAPA; por tanto la traducción es PAPA GRANDE.

En todos los documentos estudiados por el padre Juan de Dios Navas, siempre encontró el nombre de Guápulo como un nombre propio y no como una degeneración de la palabra Guadalupe como lo sostiene el padre jesuita Bernardo Recio. La explicación que da el padre Recio consiste en que los nativos no acostumbrados todavía a la pronunciación de las palabras castellanas, alteraron el nombre de Guápulo con que hasta hoy es conocida; lo cual no es cierto.

No se niega que la pronunciación de muchas palabras castellanas por los habitantes, sea defectuosa, pero entre Guadalupe y Guápulo existe tal diferencia que no se pudo degradar tanto dicha palabra.


En otro caso se demuestra que los habitantes pronunciaban muy bien la palabra “Guadalupe”, a tal punto que los habitantes impusieron a sus hijos como apellido; así lo demuestran los libros parroquiales de Guápulo. Con esto se demuestra que los naturales pronunciaban bien este nombre.

Hay otros lugares en el país, que llevan el nombre de Guápulo, por ejemplo: “es conocido que en la provincia de Imbabura hay una quebrada en la hacienda Quitumba Grande cuyo nombre es Guápulo, igualmente, en la provincia de Cotopaxi, en las alturas de Pujilí una loma se llama también Guápulo”.

ORIGEN DE LA ADVOCACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN DE GUADALUPE.
El origen primitivo de la imagen, es el siguiente: “en tiempos de San Gregorio Magno era muy venerada en Roma una escultura milagrosa de la Virgen Santísima, luego fue trasladada a España, en donde esta preciosa imagen fue objeto del más ferviente culto, hasta que para protegerla de los insultos y profanaciones de los bárbaros sarracenos, varios sacerdotes la ocultaron en la sierra de “Guadalupe” , dejando una relación detallada del origen y ocultación de la estatua.


Seis siglos después, la efigie fue encontrada por un pastor, que tenía sus ganados en la sierra de “Guadalupe”, a quien se le apareció  la reina de los cielos y le dijo que lleve a los sacerdotes y al pueblo hasta ese sitio y que allí junto a las grandes piedras, cavando, hallarán una imagen preciosa, debajo de la tierra, y luego que la encuentren edifiquen en ese lugar una capilla, en la que sea venerada.

Debido a que la imagen fue encontrada en la sierra de Guadalupe, (provincia española de Extremadura, España) tomo la advocación de Virgen de Guadalupe; que doscientos años más tarde fue traída a América por los conquistadores españoles y que actualmente es venerada en este Santuario.

Vista nocturna del conjunto escultórico de Guápulo
Por otro lado también existe la advocación de la Virgen de Guadalupe (de México) que aparece en el siglo XVI, mucho más tarde que la advocación española. La historia de esta advocación es la siguiente: El 9 de diciembre de 1531 se presenta la Virgen al indio Juan Diego y le ordena decir al obispo que su voluntad es que le edifiquen un templo en la colina del Tepeyac, quien finge no dar crédito al mensaje y por esto la Virgen envía rosas frescas y su sagrada imagen en la manta de Juan Diego, manifestando a la vez a un tío de éste que su nombre es Santa María de Guadalupe.
La Virgen de Guadalupe de México por declaración pontificia es considerada como patrona de América.

Es importante mencionar que la Virgen de Guadalupe de México no lleva el niño, mientras que la de España lleva el niño en su brazo izquierdo.

LA VIRGEN DE GUADALUPE ESPAÑOLA EN QUITO.
Es posible que la cofradía a la Virgen se funde en   Quito en el año de 1583 y su veneración fuese en la iglesia de la Catedral de Quito.

Elegido como lugar de asentamiento el Valle de Guápulo por se dé similar característica que la sierra de Guadalupe donde nace la advocación a esta imagen, se levanta la primera capilla en honor a la Virgen María en el año de 1587.
La segunda edificación se realiza en el año de 1595 a cargo de Fray Luis López de Solís, la misma que no fue destruida por ningún terremoto ya que en ella se siguió ejerciendo el culto a la virgen, mientras se construía el santuario actual, Se la derribó completamente en 1704.

La actual, es la tercera edificación, iniciada en Agosto de 1649 y terminada en 1693, siendo el arquitecto constructor el religioso franciscano Fray Antonio Rodríguez y eje ejecutor de esta gran obra el sacerdote José de Herrera y Cevallos quien recorrió América con la imagen de “LA PEREGRINA” obsequio del Emperador Carlos V, con el fin de recolectar limosnas que servirían para la construcción de dicha iglesia; dinero que fue administrado por la Cofradía de Nuestra Señora de Guadalupe.

SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE DE GUÁPULO

FACHADA DE LA IGLESIA.
La fachada es de estilo manierista, inspirada en la del templo de San Francisco. Posee dos cuerpos, en el primero se encuentran cuatro columnas de orden jónico que rodean el portón, en el segundo cuerpo se observa pilares acanalados, decorados con faldones laterales, en el centro la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe tallada en piedra y termina con un frontón triangular; de remate dos torres, una espadaña y un campanario central en blanco y elegante calicanto.





INTERIOR DE LA IGLESIA.
En el interior la planta es de cruz latina de 60 metros de largo por 27 metros de ancho, todo el cuerpo de una sola nave abovedada y la cúpula con linterna, el interior decorado con figuras de yesería mudéjar que decoran el cielo.
Entre los principales artistas que trabajaron para su ornamentación constan: Diego de Robles, Miguel de Santiago, Nicolás Javier Goríbar, Manuel Samaniego, Juan Bautista Menacho  y Cristóbal Gualoto.


En el interior de la iglesia encontramos pintura mural que pertenece al siglo XVIII, es importante mencionar que la pintura mural que se observa al momento es todo lo que existe, fue encontrada al realizar varias restauraciones, retirando capas de cal y pintura  que tenían las paredes.

En las pilastras del nartex las pinturas murales que encontramos son anónimas del siglo XVIII, así tenemos:
-           Obispo con báculo y capa pluvial y San Nicolás de Tolentino.
-           San Ambrosio y Santa Gertrudis.
-           San Gabriel Arcángel.
-           San Simón.
-           San Pablo.

Además encontramos dos lienzos anónimos del siglo XVIII:
-           Virgen del Carmen.
-           Sagrado Corazón de Jesús.

En el sotocoro dos lienzos:
      - Lado Izquierdo, Virgen María, anónimo del siglo XVII. Técnica del claro-oscuro.
- En el lado derecho, Divino Maestro, anónimo del siglo XVII. Técnica del claro-oscuro.
CUADRO DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN.
Miguel de Santiago. Siglo XVII.

La imagen de ondulada cabellera, junta las manos sobre el pecho, posee un túnica blanca y un manto azul, está pisando a la serpiente como símbolo de vencimiento al pecado. Sobre su cabeza está la Santísima Trinidad y alrededor se encuentran los cuatro doctores de la iglesia: San Ambrosio, San Gregorio Magno, San Agustín y San Jerónimo. A continuación está San Buenaventura y Santo Tomás de Aquino; y en la parte inferior Alejandro VII y Felipe IV sosteniendo el mundo en sus manos en actitud de consagrarlo a María.

ECCE HOMO.
Anónimo. Siglo XVII.

SEÑOR DE LA MISERICORDIA.
Anónimo. Siglo XIX.

Es una imagen de vestir, encarne mate y ojos de vidrio. El retablo es anónimo del siglo XX y está recubierto con pan de oro.

PINTURA – RETABLO DEL ÓRGANO CELESTIAL.
Nicolás Javier Goríbar. Siglo XVII.

En este lienzo se representa un gran retablo de orden corintio de dos cuerpos con una gran corona por remate. Se destaca en el centro la virgen del Pilar, rodeada de los apóstoles, sobre ella el tránsito de la virgen cercada de ángeles. Alrededor, cuatro personajes sedentes, en actitud de tocar el órgano en honor a la Virgen María.
Además en la pared alegorías marianas, en pintura mural.

PINTURA - RETABLO DE LOS MISTERIOS GOZOSOS.
Atribuido a Manuel Samaniego. Siglo XVIII. (1780).

Encontramos escenas de la vida de la Virgen María como:
-           La anunciación del arcángel Gabriel a la Virgen María.
-           La visita de la Virgen a su prima Santa Isabel.
-           Nacimiento de Jesús en Belén.
-           La presentación de Jesús en el templo.
-           Jesús encontrado en el templo con los doctores.
-           Corazón de Jesús, María y José.

JUBE DEL CORO.

Tallado por el artista Juan Bautista Menacho y terminado su dorado en 1736 por Cristóbal Gualoto, su calado moriscano armoniza perfectamente con el púlpito, altares y seguramente lo hacia con el Altar Mayor.

RETABLO DE LA VIRGEN.
Anónimo. Siglo XVII.

Escultura de la Virgen, anónima del siglo XVII, tallada en madera y dorada con la técnica del esgrafiado.
RETABLO DE SAN ANTONIO DE PADUA.
Anónimo. Siglo XVIII.

San Antonio, escultura anónima del siglo XVIII, tiene en su mano un libro y el niño Jesús sobre éste. En la parte superior del retablo la presencia de un Santo Franciscano, anónimo del siglo XVIII.

PÚLPITO.
Juan Bautista Menacho. Siglo XVIII.

Es considerado como uno de los mejores de Latinoamérica por su diseño, estilo y forma que son únicos. Fue esculpido por Juan Bautista Menacho en 1716 y dorado en 1723 por Cristóbal Gualoto. Es de estilo barroco-churrigueresco, se compone de siete nichos u hornacinas con sus respectivas imágenes:
-           San Francisco Javier.
-           San Pedro.
-           San Ignacio de Loyola.
-           Santa Catalina de Siena.
-           San Juan Buenaventura.
-           Ángel.
-           San Isidro Labrador (sustraído en 1996).
-           Santo Tomás de Aquino (respaldar).
-           San Ambrosio (coronamiento).

APARICIÓN DE LA VIRGEN DE LA NUBE.
Atribuido a Alejandro Salas. Siglo XIX.

Aparecida en Quito en el año de 1696, la inscripción nos dice: “El honorable canónigo Magistral sor D. Joaquín Borja Yerovi. Los terciarios franciscanos y el honorable clero secular y regular y el pueblo católico de Quito conmemoran con la peregrinación del 30 de diciembre de 1900. La aparición de la Santísima Virgen de la Nube vista por más de 500 personas que cantaban el rosario en la tarde del 30 de diciembre de 1696”.

En este lienzo podemos observar la peregrinación de las personas en la plaza de San Francisco, además un fondo paisajístico con la vista del volcán Cayambe y del Santuario de Guápulo.

RETABLO DE LA VIRGEN DE LA NUBE.
Atribuido a Juan Bautista Menacho. Siglo XVII (1698).
Ubicado en el crucero izquierdo, es de estilo barroco, tallado, dorado y policromado. En el centro se encuentra la imagen de la Virgen de la Nube, obra del artista cuencano Daniel Alvarado, hecha en el año 1902 y recuerda su milagrosa aparición en Quito en 1696, además este artista tallo dos efigies idénticas a la que se encuentra en Guápulo destinados para el pueblo de Azogues y el Turi.
Este retablo está decorado con ocho lienzos que representan a los arcángeles, pertenecientes seis de ellos a Miguel de Santiago, y dos a Marco Tulio Rubio del siglo XX.

CAPILLA DEL SANTÍSIMO.
Retablo atribuido a Juan Bautista Menacho. Siglo XVIII.
Es uno de los más valiosos en el país, en él se conjugan el arte barroco, churrigueresco, mudéjar e indígena, con recuadros de espejuelos. En el nicho central se encuentra la “Peregrina de Guápulo”, lienzo en el que se mezclan técnicas de pintura con bordados en hilo de oro y plata, con el escudo de águila bicéfala y el Santuario de la Virgen en Extremadura. Es una obra de origen español perteneciente al siglo XVI.
Esta imagen fue un regalo del rey Carlos V.  Este es precisamente el cuadro que el Padre José de Herrera y Cevallos utilizó en sus viajes por los pueblos en busca de recursos para la construcción del Santuario.

RETABLO PRINCIPAL.
Hermanos Tejada. Siglo XX.
Este retablo está dedicado a la Virgen de Guadalupe, advocación española, llamada también Virgen de Guápulo por la población en la que es venerada.
El actual retablo pertenece al siglo XX, debido a que el original se incendió en el año 1839, al igual que la imagen de la Virgen de Guadalupe que fue tallada en el siglo XVI por el escultor español Diego de Robles. Este retablo fue construido por los hermanos Tejada (Leonardo y Miguel Ángel), basados en un lienzo pintado en el siglo XVII por Miguel de Santiago. Fue terminado en 1935, está hecho en madera de cedro y recubierto con pan de oro. La imagen actual de la Virgen es de 1953, obra del artista Montesdeoca (oriundo de San Antonio de Ibarra).

En el retablo se encuentran algunos personajes tallados en alto relieve, desde abajo hacia arriba se encuentran:
-           En el primer cuerpo los cuatro evangelistas:
Marcos (león), Lucas (toro), Juan (águila) y Mateo (ángel).
-           En el segundo cuerpo, cuatro discípulos (apóstoles):
Santiago Menor, Pedro (llaves), Pablo (espada), Bartolomé.
-           En el tercer cuerpo a los cuatro profetas menores:
Ageo, Jonás (dragón), Joel y Malaquías (alas).

RETABLO DE SAN PEDRO DE ALCÁNTARA.
Atribuido a Juan Bautista Menacho. Siglo XVIII.
Ubicado en el crucero derecho, es de estilo barroco, tallado en madera de cedro y aliso, dorado y policromado. En el centro se encuentra la imagen de San pedro de Alcántara, obra del siglo XVII, atribuida al Padre Carlos. Está decorado con lienzos referentes a la vida de dicho santo, algunos de ellos atribuidos a Isabel de Santiago.

EL JUICIO FINAL.
Anónimo. Siglo XIX (1844).
Observamos el cielo y el infierno, facetas propuestas por la Iglesia Católica.

INTERIOR DEL MUSEO
PRIMNERA SALA:
SERIE DE CUADROS DE LOS MILAGROS DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE DE GUÁPULO.

VIRGEN PROTEGE A DON DIEGO DE LA PEÑA.
Miguel de Santiago. Siglo XVII.
La inscripción de este lienzo dice. “Viniendo de Panamá, Don Diego de la Peña a la punta de Santa Elena queriendo saltar a tierra en un a balsa con el piloto y dos marineros estuvieron a riesgo de ahogarse e invocaron a la Santísima Virgen de Guápulo, se apaciguó la mar y llegamos a puerto el 21 de agosto de 1670.”

MILAGRO DE LA VIRGEN EN EL SANTUARIO.
Miguel de Santiago, siglo XVII.
La inscripción de este lienzo dice: “En el año de 1646 en presencia del Señor Obispo D. Agustín Duarte y el Presidente D. Martín de Arriola, llegó una india endemoniada estando en la Misa Mayor y quedó muerta y después que se acabó la Misa se levantó sana y buena”. En esta composición aparece el antiguo retablo al fondo y en el presbiterio se destacan el Obispo y el Presidente con su respectivo cortejo.

MILAGRO DE SAN NARCISO.
Anónimo del siglo XVIII.
El obispo San Narciso, santo de Portugal. Junto al lienzo pintura mural del siglo XVIII.

VIRGEN DE LORETO CON EL NIÑO JESÚS.
Miguel de Santiago. Siglo XVII.
El traslado de la Casa de la Virgen de Nazaret a Loreto. Los ángeles son los transportadores del inmueble, sobre cuya cubierta se encuentra la imagen de María sedente y con el niño en el brazo izquierdo.

AMPARO DE LA VIRGEN A LOS LABRADORES.
Miguel de Santiago, siglo XVII
En este lienzo, Nuestra Señora con su bondad envía las lluvias oportunas para henchir de savia y de verdura los árboles y las mieses, la inscripción dice: “Con el sol con el agua por todos tiempos a pedir de boca, a los labradores N. S DE Guadalupe nos ampara”.

SAN JERÓNIMO.
Anónimo. Siglo XVIII.
Doctor de la Iglesia con el león en sus pies.



MILAGRO DE LA VIRGEN POR LA SEQUÍA.
Miguel de Santiago. Siglo XVII.
La inscripción dice: “En 1621 hubo en la ciudad de Quito una sequía grande que se abría la tierra en muchas grietas y llegó a morir todo el ganado y en punto de perecer la gente, sino acordaran llevar a la Virgen en procesión y la pusieron en S. Bárbara de donde la llevaron a la Catedral y al punto con lluvias socorrió la necesidad “.
Esta leyenda recuerda un hecho traducido pictóricamente por Miguel de Santiago. En el fondo del lienzo palpita reverberación del sol calcinante del ambiente y del suelo agrietado y reseco.

ORNAMENTOS LITÚRGICOS.
Anónimos. Siglo XIX.
Sobrefrontal, capa pluvial, manipulo, estola, paño humeral, dalmática.
Estos ornamentos litúrgicos fueron utilizados por los sacerdotes para celebrar las misas (antiguamente realizadas en latín y de frente al altar), en esta se puede observar la técnica de la manufactura empleada para la confección de dichos ornamentos. Esta bordado con hilos de oro y seda. Esta es la más clara representación del amor que el sacerdote siente a Dios, expresado en el misterio de la Santa Eucaristía.

CASTIGO DE LA VIRGEN A FRANCISCO ROMO Y SUS HIJO.
Miguel de Santiago. Siglo XVII.
El artista puso iniciales de su nombre (M.D.S.T). La inscripción en letras de molde expresa ambos sucesos: “Habiendo prometido D. Francisco Romo ir a pie a un Novenario, fuese a mula y le arrastró desde la esquina de la plaza en el año de 1665. Y un hijo suyo estando comiendo se le atravesó un hueso y lo sacaron lleno de sangre”.
El artista, para representar estos hechos, ha echado mano de un lienzo que ha tenido en el fondo la pintura de una sagrada familia. La Virgen de Guadalupe que se divisa arriba dirige el movimiento de los dos grupos que componen las dos escenas milagrosas. El tiempo, con la luz que se proyecta en el cuadro, ha desvirtuado el colorido sobrepuesto y va apareciendo poco a poco la pintura primitiva.

SAN LUIS GONZAGA.
Anónimo. Siglo XVIII.
Escultura tallada, encarnada, con ojos de vidrio, hábito jesuita con capa.

SAN FRANCISCO DE ASÍS.
Anónimo. Siglo XVIII.
Escultura de madera, encarnada y estofada, con manos de plomo. Fundador de la Orden Franciscana, presenta las llagas o estigmas en las manos, pies y costado derecho al igual que Jesucristo. Tiene el cordón franciscano con tres nudos que representan la pobreza, castidad y obediencia.

SANTO FRANCISCANO.
Anónimo. Siglo XVII.
Tallado en madera, encarnado.

SAN GABRIEL ARCÁNGEL.
Anónimo. Siglo XVII.
Es también llamado el Arcángel de la Anunciación, porque él fue quien anunció a la Virgen María que iba a tener un hijo, por obra y gracia del Espíritu Santo. Lleva la vestimenta como los guerreros romanos, su mano la dirige al cielo.
Con el anuncio del ángel a María da inicio nuestra redención.

MILAGRO DE LA VIRGEN DE GUÁPULO A DOÑA MARÍA CASTRO.
Anónimo. Siglo XVII.
La inscripción nos dice: “el año de 1661 Doña María de Castro... invoca a la Virgen Santísima”.

PLATERÍA SACRA.
Anónimos. Siglos XVIII, XIX, XX.
Objetos utilizados para la celebración de la Misa.
-           Cálices, para poner el vino.
-           Acetre e hisopo, para el agua bendita.
-           Cruz del altar.
-           Mariola, con la imagen de la Virgen de Guápulo.
-           Copones, para guardar las Sagradas Formas.
-           Incensario
-           Candelabros, decorados con coral rojo.
-           Floreros hechos de plata repujada.

SAN MIGUEL ARCÁNGEL = Fortitudo dei = Fuerza de Dios.
Anónimo. Siglo XVII.
San Miguel Arcángel, defensor del cielo, tiene como misión proteger a las personas de toda tentación y mal. Sus atributos son la vestimenta de guerrero romano (aparece esta clase de representación por el siglo XVII antiguamente se los representaba con túnicas largas) una lanza o un espada en su mano, está pisando una serpiente o un dragón que representa al demonio que ha sido vencido.

MILAGRO DE LA VIRGEN.
Miguel de Santiago. Siglo XVII.

LA VIRGEN PROTEJE A MANUEL GÓMEZ.
Miguel de Santiago. Siglo XVII.
Salvación de la embestida de un toro bravío, la inscripción nos dice: “en el año de 1635 a Manuel Gómez le encontró en la puerta de su casa un toro y le dio una herida en la pierna que estuvo desahuciado del doctor y como no halló remedio humano se puso a medida de la Virgen y se sanó dentro de una noche”.

      VIRGEN INMACULADA.
Anónima. Siglo XIX.
Escultura tallada en madera, policromada y encarnada. Tiene doce estrellas sobre su cabeza que representan a los doce apóstoles, viste túnica blanca, símbolo de pureza y un manto azul y rojo, símbolo de sabiduría y amor, respectivamente. Está pisando a la serpiente como símbolo de vencimiento al pecado y tiene la luna bajo sus pies que representa la fertilidad.

SAN ISIDRO INQUISIDOR.
Anónimo. Siglo XVII.

MILAGRO DE LA VIRGEN.
Miguel de Santiago, siglo XVII.

MILAGRO DE LA VIRGEN A LOS PEREGRINOS.
Miguel de Santiago. Siglo XVII.
Milagro a la india de Pujilí. Este milagro ha dado ocasión al artista para diseñar unas figuras a la manera de Goya con fondo de paisaje montañoso. La inscripción dice: “En el año de 1634 trajeron un india del pueblo de Pujilí enferma que había estado años tullida viéndose imposibilitada de la salud acudió al remedio de la Virgen Santísima. Y fue a su casa habiendo asistido diez días luego de ir... sana y buena”.

MILAGRO DE LA VIRGEN A LOS LABRADORES.
Miguel de Santiago, siglo XVII.
Hay varios lienzos que se conservan en la antigua sacristía de Guápulo y todos realizados por Miguel de Santiago, en los cuales incorporó un elemento nuevo, el paisaje ecuatoriano, como fondo dominante de la composición. Esta manera de aprovechar la naturaleza paisajística no era, desde luego, desconocida en el tiempo de Miguel de Santiago. Los impresionistas han reconocido en ellos a los precursores de su predilección por la luz que envuelve y matiza los objetos.

El mismo tema del milagro obligó a Miguel de Santiago a sentir la impresión de la naturaleza del país. Un cielo cubierto de nubarrones que amenazaba desatar la tempestad sobre los seguidores ante la invocación a Nuestra Señora de Guadalupe.
Los árboles y los campos demuestran su vitalidad y alegría por la lluvia oportuna que ha hecho caer la Virgen en consecuencia a la petición de sus devotos.
Un panorama de suelo tostado por la sequía con una atmósfera calcinada sirve de fondo a un grupo de quiteños que imploran a Nuestra Señora de Guadalupe, cuya imagen diminuta aparece en el cielo sombrío y despiadado. Perspectiva de montañas macizas y desiguales contrastan con la insignificancia de un grupillo de indios romeros o de un caballo encabritado que lanza a su jinete contra el suelo. En todos estos lienzos la decoración absorbe el motivo.  El artista ha sido sincero en la expresión de la naturaleza circundante. Las montañas y el cielo son los auténticos de Quito, imponentes, sombríos a veces, como los cuadros de un pintor impresionista.

CIRIALES.
Anónimos. Siglo XVIII.
Servían para poner los cirios y eran utilizados en las procesiones o ceremonias solemnes, al igual que la cruz procesional.

CRUZ PROCESIONAL.
Anónima. Siglo XVIII.
Cruz de tipo granada, formada por un pedestal de madera y la cruz propiamente dicha, hecha con aleación de plata y cobre.

NIÑO JESÚS.
Anónimo. Siglo XVIII.
Escultura tallada en madera, encarnada con ojos de vidrio.

NIÑO JESÚS.
Anónimo. Siglo XVIII.
Escultura tallada en madera, encarnada y charolada.

SEGUNDA SALA.

VIRGEN MARÍA.
Anónima. Siglo XVI – XVII.
      Escultura tallada en madera, encarnada y esgrafiada.

      INVOCACIÓN DEL TOLEDANO.
      Miguel de Santiago. Siglo XVII.

      MARIOLAS.
      Anónimas. Siglo XIX.
      Hechas en plata.
     
      BARGUEÑO.
Anónimo. Siglo XVIII.
Conocido también como secretero, ya que entre sus múltiples cajones existe un cajón secreto, en el cual el dueño guardaba joyas, papeles importantes e incluso dinero. Este tipo de muebles fueron comúnmente utilizados en el siglo XVIII por personas que pertenecían a la clase alta. En este caso como éste pertenecía a los religiosos se lo utilizaba para guardar objetos litúrgicos. Este mueble está decorado con la técnica de la taracea que consiste en incrustar madera de un color sobre madera de otro color o incrustaciones de hueso y marfil.
Los bargueños son originarios de la ciudad de Vargas, cerca de Valladolid, en España, en donde se perfeccionó la técnica del taraceado.

CÓMODA.
Anónima. Siglo XVII.
Tallada en madera, policromada y estofada.

CRISTO.
Anónima. Siglo XVII.
Escultura tallada en madera con goznes en los hombros, tiene la técnica del encarnado y el charolado (brillo que poseen las esculturas), que el artista lo conseguía frotando la vejiga del cordero con la saliva sobre la escultura.

LA DOLOROSA. (MADRE DE LA SOLEDAD).
Anónima. Siglo XIX.
La Virgen María con elementos de la pasión de Cristo como la corona de espinas y la inscripción “INRI”, que es la abreviación de la frase Jesús de Nazaret  Rey de los Judíos. Esta inscripción fue escrita en los tres idiomas más usados en el tiempo de nuestro Señor: latín, griego y arameo.

ÁNGELES.
Anónimos. Siglo XVIII.
Tallados en madera, con la característica de que las esculturas de este siglo en la escuela quiteña, se elaboran con ojos de vidrio, sostenidos con mascarones de plomo.

LAS BODAS DE CANAÁ.
Anónimo. Siglo XIX.
La inscripción dice: “Este lienzo representa las bodas de Canaá de Galilea en donde N.S hizo el primer milagro de convertir el agua en vino por intercesión de su Santa Madre.

MILAGRO DE LA VIRGEN A INDIO HECHICERO.
Anónimo. Siglo XIX.
Este lienzo dice: “Nuestra Señora de Guadalupe hace el portento de libertar a un indio gran hechizo, lo mismo que su mujer, de las garras del diablo con quien había hecho pacto por el espacio de 40 años hallándose por sus graves delitos tullido de pies y manos y que no podía dar paso sino con muletas pero habiendo hecho voto de ir a visitar a su santuario confesándose mereció quedar sano en el alma y cuerpo con el favor de la piadosísima y santísima Virgen”.

FRAILERO.
Anónimo. Siglo XVIII.
Este mueble era utilizado por los frailes en la época colonial, por este motivo toma el nombre de frailero. Está hecho con madera y cuero repujado. La técnica del repujado consistía en martillar el cuero con modelos metálicos previamente diseñados para que pueda tomar diferentes formas. En los apoyos presenta unas volutas, que mientras más grandes eran, representaban mayor jerarquía de quien lo utilizaba. Cada fraile poseía solamente uno en su celda.

TERCERA SALA:

BARGUEÑOS.
Anónimos. Siglo XVIII.
Enchapado en madera y grabado en hueso.

CONCESIÓN DE LOS DONES DE LA VIRGEN.
Gálvez. Siglo XIX.
Su inscripción dice: “Dado por un devoto el 16 de marzo de 1846 y firma Gálvez”.

INTERSECIÓN DE LOS SANTOS PARA LA SALVACIÓN DE LAS ALMAS.
Anónimo. Siglo XVIII.
En la parte superior está la Virgen, la Santísima Trinidad y San Juan Bautista, en el centro San Nicolás de Tolentino, San Pedro Nolasco, Santo Domingo de Guzmán, San Francisco de Asís, San Antonio de Padua y Santa Clara de Asís, intercediendo por las almas del purgatorio que se encuentra en la parte inferior.

ÁNGEL.
Anónimo. Siglo XVIII – XIX.

TENEBRARIO.
Anónimo. Siglo XVII.
Elaborado en madera, policromado con decoración de follaje.
Es una especie de candelabro, que era utilizado por los frailes para la celebración litúrgica del Vía Crusis y Las Siete Palabras en la Semana Santa.

SEÑOR DEL RÍO.
Anónimo. Siglo XVIII – XIX.

SAN PEDRO DE ALCÁNTARA.
Anónimo. Siglo XVIII.
Santo franciscano, se lo representaba con exageradas laceraciones, tiene las llagas de los silicios, una espalda sangrante por los azotes que se propinaba y frente a él está una cruz y un cráneo, que son símbolos de penitencia y meditación en la muerte.

CALVARIO.
Anónimo. Siglo XVIII.
Formado por cuatro esculturas talladas en madera:
-           Cristo Crucificado, con la técnica del encarnado.
-           Virgen María, bajo la advocación de la Dolorosa. Es una escultura que está hecha para ser vestida, terminada solo las partes visibles (rostro y manos).
-           María Magdalena, de rodillas. Escultura encarnada y policromada.
-           San Juan Evangelista. Escultura encarnada, policromada y tela encolada. San Juan Evangelista fue el único apóstol presente en la crucifixión de Cristo.
El Calvario es la fiel representación del dolor humano, representado y llevado adelante por un inocente, pero a la vez confortado y asistido por Dios y por las personas que ama. Estro nos recuerda que Dios sigue amando al mundo hasta entregar a su propio hijo.

SAN ANTONIO DE PADUA.
Anónimo. Siglo XIX.
Santo franciscano. Sus símbolos iconográficos son el hábito franciscano, el libro, el Niño Jesús y una rama de azucena.
  



1 comentario:

  1. Buenas tardes me podrían dar la dirección exacta de donde se encuentra la Virgen de Guadalupe en Quito x favor

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